Es indudable que la entrada de Guaidó al país, luego de una salida ilegal, produjo desconcierto en ambos sectores políticos, sin menospreciar la comparsa diplomática presente en el aeropuerto para recibirlo, aclamarlo y salvaguardarlo de una posible detención.
El Gobierno calculó muy bien su estrategia política y los posibles efectos internos y geopolíticos. Cual canto de cuervos, factores opositores nacionales e internacionales presagiaban una posible detención por violación de la prohibición de salida del país. Relatos y narrativas se hicieron eco del desconcierto producido por la “concertada” estrategia oficial ¿Que motivó la inesperada decisión de dejarlo ingresar al país? Ante tal estado de confusión y desorientación se producen diferentes interpretaciones.
Desde el plano internacional, ciertos gobiernos y medios destacan el “emocionante regreso (…) parte del irreversible camino que emprendió Venezuela hacia la democracia…” Retorno que curiosamente “no existió” en los noticieros centrales de NBC, ABC y CBS, las principales Cadenas de TV de EEUU.
En el plano nacional, luego del desconcierto inicial, surgen diversas interpretaciones acordes a las posiciones políticas. Que sin lugar a dudas, sería muy simplista limitarlas a dos interrogantes ¿Jugada política del Gobierno que apuesta al desgaste de la figura de Guaidó? O ¿Retorno “triunfal” que lo puso de nuevo a ganar?
