La distorsión que se produce como consecuencia de las diversas tasas de cambio, sumado a la escasez de divisas evidenciada desde el mismo Estado que es incapaz de satisfacer el nivel de demanda, no solo de quien quiere especular, sino de la demanda real de divisas para la adquisición de mercancía de primera necesidad para el venezolano, que conduce al origen de las colas, le da credibilidad a unos estafadores que sobre medias verdades y medias mentiras logran desestabilizar el mercado de divisas en un país que clama por el rescate de la credibilidad de sus instituciones.
Dólar Today, portal que pretende dar información financiera y cambiaria de primera mano, con una línea editorial de derecha rancia y premoderna, no se equivoca en “sus cálculos”, el asunto es que al final no explica ni cómo ni por qué asume que su cálculo referencial es el llamado dólar Cúcuta, que no es más que un cálculo, hijo del contrabando, la especulación y de las mafias binacionales que no han podido ser detenidas por el Gobierno venezolano y que son hijas de la complicidad del Gobierno colombiano que no tiene ningún interés en controlar.
El dólar Cúcuta es calculado con base en la relación bolívar-peso y el marcaje se define en casas de bolsa y buhoneros de divisas que requieren cada día más bolívares en efectivo para la compra de contrabando, y a cambio por vía de transferencia bancaria te pagan 40% más de bolívares inorgánicos por los bolívares en efectivo que facilitas para compras fraudulentas. La primera imprecisión tendenciosa es la credibilidad que se le da a unas casas de bolsas que viven bajo el amparo del Gobierno colombiano en un constante giro especulativo como consecuencia del contrabando que se desarrolla en la frontera entre Colombia y Venezuela. Si queremos un cálculo oficial ese debe estar basado en la relación dólar-peso-dólar-bolívar donde la relación bolívar-peso debe estar determinada por la mediación del valor de las dos con el dólar de manera oficial. La incorporación del valor de cambio de los pesos y bolívares en una sola localidad colombiana, donde las transacciones se hacen entre esas dos monedas por una realidad comercial particular sin la mediación del dólar, es como decir que cuando un familiar se va de viaje y le decides regalar unos dólares, entonces el país completo debe regalar los dólares porque hoy me provocó que ese gesto particular se convirtiera en la política nacional cambiaria. Cúcuta es una realidad comercial pero no la única realidad comercial venezolana, ni la más importante.
Sin embargo el “cara’ e tablismo” de los editores de Dólar Today llega a tal nivel, que adicional al cálculo ya perverso que han logrado imponer como marcador de los precios de reposición, reconocen que abultan la cifra con una serie de comisiones donde “determinamos aproximados” (si “determino”: fijo, no es “aproximado” o impreciso, determinar es contrario a aproximar en cuanto a cálculos), con base en unos porcentajes que nos piden que cotejemos, pero que al final responde hasta un 5% de lo que a ellos o a otros le dé la gana de fijar, ésta es la seriedad no solo ortográfica, gramatical, ortográfica, sino económica de Dólar Today.