Durante este cierre de la frontera ocurrieron fenómenos en la vida social y economía de la gente que siempre se ha movido indistintamente entre los dos países.

  Desde el primer momento, cuando  se anunció el cierre de la frontera por parte del Gobierno venezolano, surgió la preocupación en  las universidades y profesionales del estado Zulia  (Venezuela) y de los Departamentos  de la Guajira, Cesar y Atlántico de Colombia. La explicación es que desde la subregión Guajira vienen muchos estudiantes a Maracaibo y de Colombia para pregrado y postgrado.

Asimismo, de la Alta y Media Guajira van al hermano país estudiantes wayuu. Por otra parte, profesionales del Zulia y del Departamento de la Guajira siempre hemos viajado para participar en las más diversas actividades académicas y de investigación. Somos protagonistas de la integración fronteriza universitaria entre ambas naciones. Con el cierre, por ejemplo, el vicerrectorado académico de la Universidad del Zulia, como asesor del mismo, me comisionó para que diligenciara ante las autoridades fronterizas la posibilidad de facilitar el paso de los universitarios para poder cumplir con sus estudios y  responsabilidades académicas. La movilización de profesores universitarios a Colombia se logró y le dimos continuidad a los cursos correspondientes. Quizás, no se logró en su totalidad, pero se hizo el esfuerzo. Con la apertura, se reiniciará la rutina de siempre.

Durante este cierre de la frontera, ocurrieron fenómenos en la vida social y economía de la gente que siempre se ha movido indistintamente entre los dos países. Se la ingeniaron para poder ir y venir. Se abrieron muchas trochas y los llamados “mecates” para cobrar el paso, proliferaron. En este tiempo hubo atracos y cobro de vacunas. Se habilitaron las motocicletas para llevar personas, víveres y gasolina. Y, para traer alimentos, cauchos y medicinas. En el lapso de todos estos meses, circuló mucho dinero y la corrupción galopó. Las bodegas de Maicao se abarrotaron de compradores de víveres para traer a Venezuela y podías comprar productos colombianos hasta  en Los Filúos. Los almacenes de Maicao extrañaron a los compradores venezolanos y los árabes se quejaron del cierre porque no estaban vendiendo. En los últimos meses, surgieron las caravanas de camiones que traían directamente la mercancía a los supermercados de Maracaibo. Esperamos soluciones concretas a los problemas fronterizos de lado y lado con motivo de la reapertura.