Ante la crisis de transporte público en la ciudad de Maracaibo, la figura de las camionetas Chirrincheras wayuu llegó a la gran metrópolis zuliana en pleno siglo XXI.

 Los indígenas, en términos de la interculturalidad, siguen aportando soluciones a los hermanos alijuna. Recordemos que también se retomó la figura de los “bachaqueros” que la iniciaron las mujeres guajiras con un sano criterio de subsistencia racionado, pero ahora depravaron la actividad con fines diferentes a como se inició. Es un término despectivo.Las destartaladas camionetas Chirrincheras empezaron a circular en la Guajira y otros municipios con población wayuu por allá por los años sesenta del siglo pasado cuando se producía en gran cantidad el aguardiente blanco (Chirrinche) en Maicao en alambiques rudimentarios y almacenados en barriles. La materia prima era la panela o papelón y agua. Muchas familias wayuu iban a comprarlo para los velorios de restos, cayapa, reuniones familiares y fiestas. Y, también para vender en las rancherías. Recuerdo que en mis tiempos de estudiante llegué a tomar Chirrinche en Alitasía a dos (2) bolívares el litro. Generalmente, este licor se transportaba en dichas camionetas y por ahí viene el nombre que hoy conocemos. Junto con el Chirrinche también trasportaban pasajeros, mercancía, víveres y todo lo que se movía en la frontera colombo-venezolana. También recuerdo que en mi juventud y en vacaciones estudiantiles, los hermanos recogíamos la producción de los cocales de la familia y lo transportábamos en la Chirrinchera roja del compadre Evencio Fernández Uliana a Maicao para vender el coco seco y comprar ropa, nunca faltó una garrafa de Chirrinchi al regreso.Bueno, quedó el nombre de Chirrincheras a las camionetas de diferentes marcas con su techo, bancas y espacio arriba en el techo para la carga. Los hermanos wayuu las siguieron usando para la movilización, por ejemplo, de los Filuos a las diferentes rancherías y las trasladaron a los barrios indígenas de Maracaibo para el transporte inter-barrios.Ahora vemos, Chirrincheras por las diferentes calles marabinas transportando a la gente que no tiene como llegar al trabajo y además el costo del pasaje es más bajo que los llamados carritos por puesto. Estas son las cosas que pasan en mi ciudad en tiempos de crisis.