Opinión

Chinita amada por todos

 18 de  noviembre, día de la Santa Patrona maracaibera y zuliana,  La China bendita,  la recogida de las  aguas e iluminada en  las  riberas del Lago,  como siempre ante ti  el  pueblo fervoroso colmará de nuevo  tu casa, las  plazas  y  los santuarios para adorarte en  la fe  mariana y  por  tu  intercesión recibir todas las  bendiciones. 

Aunque muy  lejos Maracaibo de ser una  ciudad  preparada  para  su  máxima actividad cultural  como  fue  la  feria,  y  la profesión de  fe, dedicada a  la Virgen Chinita. Hoy  entre  escollos, basura, huecos,  tapones y  un  desorden generalizado  transcurren  los  días.  Y es  que la  vocación de servicio no acompaña la  forma, ni  a  las  triquiñuelas de lotería,  quien  no sirve  para  gobernar cae por  su  peso y  para muestra un  ramillete de naranjas daríamos los  marabinos en alusión a  la  alcaldesa de  la ciudad.

Pero virgen Chinita,  tu  que  ve  más  allá,  en el fondo del corazón de la  gente,  no  podemos  pedirte  por  lo  que  no  tiene  remedio, pero tus  cantores, tus  emisarios,  los  hombres  que  se  ufanan de estar  en  el camino de  la santidad, aquí mismo en esta  patria, parecieran  estar caminando  hacia  Wall Street. Más que de reconciliación  hablan y  hablan al  unísono de los políticos violentos,  le  hacen  corte y algarabía desde sus  pulpitos. Será acaso porque aún  les  duele cuando  Bolívar dijo: “Si la naturaleza  se  opone lucharemos contra ella”.

Y claro,  contra ella hay que  luchar para mejorar tu  casa mi China amada, para  que vuelva a estar  colorida esta  ciudad llena de trópico,  hoy tan gris y apagada que el único acto en tu nombre lo  harán fuera de tu grey, por allá por los  pasillos masónicos de los cuadrantes de Bellavista. Tu  que  te  revelaste  con humildad frente a  tu  pueblo hoy  ignoran  tu  génesis.

Me gustaría  llevarte por  el mercado, por  el  sector el Tránsito,  los  Haticos, Santa Rosa y  todos  los  barrios que  circundan la Circunvalación  Uno, allí está  la cara  de  la  gente olvidada, igual que los  bomberos, los  salserines, la  gente del  gas e incluso los  mismo  empleados de la alcaldía, todos  ellos  claman tu bendición y  protección en esta hora al filo del amanecer que  ven la cara  de lo  que  tienen. La nada.

Pero vivas por  tu gloria y majestad excelsa patrona de los  zulianos   que retumben ante  ti los cantos de gaita en  la  voz del monumental, acompañado de la  pléyade que  han  partido hasta  tu  presencia, que la  voz fuerte de Don  Pedro Colina te  de  los  buenos  días en  medio de  tu himno coreado  por  la  feligresía concurrida  en  tu  plaza. Viva mi China  amada  por  todos. 

   

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