18 de noviembre, día de la Santa Patrona maracaibera y zuliana, La China bendita, la recogida de las aguas e iluminada en las riberas del Lago, como siempre ante ti el pueblo fervoroso colmará de nuevo tu casa, las plazas y los santuarios para adorarte en la fe mariana y por tu intercesión recibir todas las bendiciones.
Aunque muy lejos Maracaibo de ser una ciudad preparada para su máxima actividad cultural como fue la feria, y la profesión de fe, dedicada a la Virgen Chinita. Hoy entre escollos, basura, huecos, tapones y un desorden generalizado transcurren los días. Y es que la vocación de servicio no acompaña la forma, ni a las triquiñuelas de lotería, quien no sirve para gobernar cae por su peso y para muestra un ramillete de naranjas daríamos los marabinos en alusión a la alcaldesa de la ciudad.
Pero virgen Chinita, tu que ve más allá, en el fondo del corazón de la gente, no podemos pedirte por lo que no tiene remedio, pero tus cantores, tus emisarios, los hombres que se ufanan de estar en el camino de la santidad, aquí mismo en esta patria, parecieran estar caminando hacia Wall Street. Más que de reconciliación hablan y hablan al unísono de los políticos violentos, le hacen corte y algarabía desde sus pulpitos. Será acaso porque aún les duele cuando Bolívar dijo: “Si la naturaleza se opone lucharemos contra ella”.
Y claro, contra ella hay que luchar para mejorar tu casa mi China amada, para que vuelva a estar colorida esta ciudad llena de trópico, hoy tan gris y apagada que el único acto en tu nombre lo harán fuera de tu grey, por allá por los pasillos masónicos de los cuadrantes de Bellavista. Tu que te revelaste con humildad frente a tu pueblo hoy ignoran tu génesis.
