Ha llegado el año 2020. Un año cargado de esperanzas pero también de preocupaciones.
¿Qué quisiéramos conseguir en este nuevo año? Cosas muy sencillas de decir, pero difíciles de alcanzar. Quisiéramos, por ejemplo, un gobierno nuevo. Un gobierno respetuoso de la Constitución Nacional y del estado de derecho. Un gobierno que trajera paz, progreso y bienestar para todas las familias venezolanas. Quisiéramos un cambio de gobierno pacífico, civilizado, ordenado y constructivo. Un cambio por la ruta electoral, constitucional y sin violencia. Ese objetivo se puede lograr. Depende de todos nosotros. Depende de los que están con el gobierno pero también de los que adversamos a este gobierno.
El año que comienza, por mandato de la Constitución, es un año electoral. Toca elegir una nueva Asamblea Nacional. Ojalá el liderazgo político, gobierno y oposición, logren acuerdos que permitan rescatar la confianza de los ciudadanos en el voto, en la ruta electoral que es la única vía civilizada para resolver los problemas de una nación democrática.
El año 2020 debe ser el año de la recuperación de la economía nacional. De acabar con la inflación y con la recesión. Ambas enfermedades son curables. Sabemos cuál es la manera de acabar con ellas: Disciplina fiscal, abandonar la emisión de dinero inorgánico, estimular la producción y la productividad, acabar con el control de cambios y el control de precios, promover inversiones nacionales e internacionales y recordar que el país tiene con que producir los bienes y servicios que requiere para su propio abastecimiento.
