Es difícil explicar que un gobierno tan malo y que ha causado tanto daño a Venezuela y a los venezolanos haya podido sobrevivir durante tanto tiempo. Una de las razones que explica el fenómeno es que los adversarios a este gobierno no hemos sido capaces, en todos estos años, de construir una verdadera alternativa democrática seria y confiable.
Es decir, no hemos sido capaces de dar el salto cualitativo de ser oposición a ser alternativa democrática frente al régimen. Una alternativa democrática es una fuerza capaz de interpretar el anhelo de cambio que existe en la abrumadora mayoría de los venezolanos. Para que exista esa alternativa democrática tienen que darse algunas condiciones.
1.- Tiene que haber una dirección política unida y coherente. Hasta ahora hemos tenido algunos esfuerzos para coordinar a las diferentes fuerzas políticas que aspiran a liderizar el cambio. Hemos tenido una federación de pequeños proyectos partidistas, pero no hemos logrado construir una fuerza opositora con una dirección política única.
2.- La alternativa democrática tendría que contar con una narrativa compartida acerca de la situación en la que estamos y el proyecto de país que queremos construir entre todos. Prevalecen los proyectos partidistas y las agendas personales. No hay un proyecto común. Hay que asomar un programa ilusionante que inspire la confianza de los ciudadanos.
