Opinión

A la caza  del voto, por Maryclen Stelling

Políticos y candidatos,  analistas, encuestadores y gurúes se han dado a la tarea de comprender, conocer y, por supuesto, predecir, el comportamiento electoral que tendrá lugar en dos semanas.

 

¿Se impondrá el voto racional? ¿Cómo impactará la economía en la decisión política del 20-M?  ¿Será la situación económica un elemento fundamental en el comportamiento electoral? Interrogantes que se producen en una suerte de mercado político-electoral,  en el que partidos y candidatos formulan y ofrecen políticas y medidas en la procura de resultados electorales favorecedores.  Estrategia que se conoce con el nombre de la “Ley de las reacciones anticipadas”, donde, según los expertos, “los partidos formulan políticas en orden a ganar elecciones, más que ganar elecciones en orden a formular políticas”…

 

El voto se concibe como una variable dependiente frente a la inflación, la evolución del PIB, la política monetaria, el consumo, etc…Se prestigia el “voto económico” y, en ese sentido, se parte de la premisa de que se ganan o pierden elecciones como efecto directo del impacto de la economía en las decisiones electorales.  Se parte del supuesto de que votantes racionales, de acuerdo a la situación económica, premian o castigan la gestión de gobierno.

 

De ser cierta esta teoría, cómo se explica que según un reciente sondeo, el 51% de los consultados señalara su intención de  votar por el candidato del Frente Amplio de la Patria.  En las decisiones electorales no hay que despreciar el papel que juegan la percepción y las  emociones,  suerte de factores subjetivos  agazapados detrás de la pretensión de racionalidad. Igualmente incide la división de los votantes en bloques políticos, separados por «escisiones» o «clivajes» que agrupan a los votantes en defensores y adversarios de un tema en particular. De especial importancia son las narrativas que manejan los factores políticos en torno a las causas de la crisis económica   al igual que de la crisis humanitaria, esta última bandera nacional e internacional de la oposición.

 

Además los factores “objetivos” contextuales y situacionales, hay que analizar el desempeño electoral desde la perspectiva del comportamiento no racional del electorado.  Entenderlo desde la subjetividad, la percepción de la situación económica y la atribución causal que realiza; a partir de  sus    experiencias personales,  su adscripción política y expectativas a la hora de votar.

 

¿Que se impondrá en el 20-M?

 

 

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