En abril te mandaron a marchar oootra vez, y te dijeron, oootra vez, que ahora sí, que Maduro ya estaba listo, como estuvo listo el año pasado cuando iba a salir en seis meses. ¿Te acuerdas? O como estuvo listo en enero, cuando la AN, con Julio Borges, declaró el abandono de cargo, o sea, que desde enero no tenemos Presidente, según tus líderes, que ahora te llamaron a marchar para salir del Presidente que no tenemos.
Y tú marchaste, una vez, dos veces, tres… Cerraron tus calles y aplaudiste que tu urbanización se llenara de violentos encapuchados. ¡Libertad, libertad! Te comprometiste con la lucha militando frenéticamente por Whatsapp. Militaste en familia, jurando no llevar a tus niños al cole “hasta que tuvieran un país libre”. Comprometiste el ingreso familiar en esta lucha, tres meses sin poder llegar a la oficina es un gran aporte a la causa. Tanto, que el régimen, arrinconado, convocó a elecciones, y tú, sabiéndolo perdido, tuiteaste #CalleSíVotosNO. ¿Te acuerdas?
Pero el régimen resistía, y llegaron esas elecciones que según tus líderes nunca iban a llegar, y salieron ocho millones de personas que, según tus líderes, no salieron, porque el CNE es tramposo, porque cuando comprabas en Farmatodo y ponías tu dedo en el captahuellas, esa vaina se convertía en voto. “No compres nada el 30” —decía la cadena de Whatsapp que, como llegó, reenviaste. ¿Te acuerdas?—
Y se instaló la Constituyente que tus diputados no iban a dejar entrar al Palacio Legislativo y no te quitaron a tus hijos —todavía, dirás tú, porque esto apenas empieza— y no prohibieron el voto sino que —¡peor!— avanza el calendario electoral, tal como se había establecido y tus líderes, los que dijeron que estaban en 350, en rebelión civil, salieron corriendo a inscribir sus candidaturas en ese CNE que siempre hace trampa, salvo cuando gana la oposición.
