¡Nos dieron hasta con el tobo de la basura! Esta vaina que nos acaba de pasar es como para esconderse por un tiempo, y no aparecer hasta que se haya olvidado ese número de teléfono: 808 9320.
¡Qué coñaza! Pero claro, nosotros somos sinvergüenzas y comenzamos a decir que hubo fraude, y Julio –Matemático- Borges tiene las bolas de decir que cree más en las cifras que la rectora García Arocha dio en el plebiscito o consulta que hicimos nosotros, qué bolas. Ni nosotros ni los medios internacionales vimos aquel gentío cruzando ríos y montañas y playas y lagunas y guarimbas, para ir a votar, y con todo y eso todavía logramos que algunos chavistas no salieran, allí está en Táchira, el gordo Guiomar Caminos, lo dejamos sin poder ejercer la dictadura, es decir, su derecho al voto. Y sin embargo llovían votos que jode en todo el país portátil que tenemos.
Y después salió Smartmatica de café a dar sus opiniones, y era evidente que eso eran patadas de empresario para seguir buscando negocios más allá de más nunca, porque ya comenzaron a perder credibilidad que es una vaina que han perdido casi todos los periodistas nuestros, dígame aquellos que escriben en el País de España, no joda, ese periódico hay que sacarlo aquí, porque parece más venezolano que español. En fin, que toma tu tomate y recoge tu gallo muerto, y se acabó el pan de piquito y al carajo los enfermos, y se me acabaron los refranes. Ese si fue un gran coñazo, tanto que Espoleta Allup salió corriendo a decir que ni de vaina, nosotros participamos en las elecciones de gobernadores el 10 de diciembre y me importa un carajo lo que diga la Mud.
Es verdad que tenemos un apoyo internacional arrechísimo, desde los medios de comunicación, los cantantes, las organizaciones europeas, y el compañero Trump y su gente, pero uno no ve por ninguna parte organizaciones de obreros, campesinos, pescadores, estudiantes. Amas de casa, vainas sociales internacionales que nos apoyen, lo que es un claro signo de que nosotros representamos lo rancio, lo anacrónico, lo detenido, lo mismo de siempre, y ya la gente no come cuento. Tenemos, eso sí, pendejos que voltean la bandera y dicen SOS Venezuela, y porque le pagamos, pero esa vaina lo que da es arrechera y mucha pena, penita, pena.