…Durante las 48 horas de la Carmonada, apenas tuvo tiempo para mostrar los dientes de la persecución y represión que piensa desatar. Son los rounds de sombra del fascismo.
La derecha disfruta la venganza a futuro. Imagina cárceles repletas, estadios convertidos en campos de concentración, terrenos bajo alambradas de púa. Adelanta su manjar, lo saborea, con la amenaza de encarcelar en masa a los adversarios. Durante las 48 horas de la Carmonada, apenas tuvo tiempo para mostrar los dientes de la persecución y represión que piensa desatar. Son los rounds de sombra del fascismo.
El presidente de la Asamblea Nacional se arroga el monopolio de la acción penal —sabrá por qué lo hace— y empieza a acusar: “Todo aquel que participe en el proceso de inscripción a cargos de constituyentes será considerado como cómplice y copartícipe de todas las acciones y medidas que han violentado los derechos humanos y constitucionales de los venezolanos”. En el proceso de cesión de nuestra soberanía, no informa si los acusados serán juzgados aquí o si los enviarán a la Cidh-OEA para que Almagro se encargue.
Mientras lo deciden, se ha de acondicionar un lugar de reclusión porque no hay cárcel para tanta gente. Por vía electrónica se inscribieron en el CNE 55.314 personas. Augusto Pinochet dejó la lección penitenciaria de los estadios y el doloroso recuerdo de Víctor Jara, entre otros horrores. Esa multitud humana de “forajidos” constituyentes solo cabría en el Monumental de Maturín, la ciudad mártir que vuelve a estar en la mira de la tortura y la muerte.
