La Guaira sigue marcada por los terremotos del 24 de junio, pero en medio del duelo se multiplica la solidaridad. Peloteros, médicos y voluntarios han comenzado a organizar ayuda y a pensar en la reconstrucción de una zona declarada de desastre.

El béisbol menor intenta levantarse

A Jhorny Sojo, director de la escuela de béisbol Criollitos de Venezuela en La Guaira, le cuesta hablar sin que el dolor se le note. Dice que, por momentos, la calma vuelve, pero que basta cerrar los ojos para regresar a la pesadilla de aquel día.

El 28 de junio, la organización informó en Instagram sobre la lamentable pérdida de más de 100 niños peloteros de La Guaira. En medio de esa tragedia, la Federación Venezolana de Béisbol y Criollitos de Venezuela han concentrado sus esfuerzos en acompañar a los afectados.

Sojo explica que reparten medicamentos y alimentos entre vecinos de La Guaira y que, al mismo tiempo, piensan en una hoja de ruta para el renacer del béisbol menor guaireño. Su idea es seguir adelante, aunque reconoce que el golpe ha sido profundo.

En Playa Grande, resume, la sensación era la de una tierra que iba a tragarlos vivos. Y no solo se llevaron vidas: también se llevaron sueños, trabajo y fe.

Voluntarios y médicos en la respuesta humanitaria

El cirujano general Simón Nacad dejó su práctica privada para concentrarse en la atención de un paciente que, para él, simboliza al país entero. Lo describe como una persona que ingresó a terapia intensiva con heridas muy severas y profundas, y que requerirá muchísimo tiempo de hospitalización.

Nacad encabeza un grupo de voluntarios que presta auxilio a los afectados por los dos terremotos. Dice que decidió actuar tomando como referencia los deslaves que también se produjeron en La Guaira en 1999.

Desde esa experiencia, empezó a distribuir concentradores de oxígeno, nebulizadores y equipos de laparotomía en hospitales públicos del área metropolitana de Caracas. Su esposa, por su parte, ordenó kits materno-infantiles con leche, pañales, toallas húmedas y jabones, además de llevar crayones, marcadores, plastilina y burbujeros a los niños que sobrevivieron.

La labor ha contado con el apoyo de padres y representantes de la Academia Washington, en el este de Caracas, donde instalaron un centro de acopio para recibir insumos. También se han sumado venezolanos que residen en Filadelfia, Estados Unidos.

Nacad sostiene que la recuperación tomará tiempo, pero insiste en que Venezuela va a salir adelante y que la fortaleza del país está en su gente.