Tras los dos terremotos registrados el pasado 24 de junio, la organización Fe y Alegría alertó sobre el impacto estructural en diversas instituciones educativas del país. José Gregorio Terán, director general de la entidad, confirmó que un total de 73 centros educativos de la organización sufrieron daños tras los movimientos telúricos.
Situación de infraestructura y afectaciones humanas
Aunque no se han registrado colapsos totales de las estructuras, la gravedad de las grietas y daños en 31 centros educativos ha obligado a la clasificación de riesgo mediante etiquetas rojas y amarillas. Esta situación pone en peligro la continuidad académica de 18.000 estudiantes y la seguridad de 1.700 trabajadores si no se realizan reparaciones inmediatas.
1.250.000 dólares necesarios para rehabilitar al menos 14 planteles
El impacto de los sismos también se extendió al ámbito residencial, afectando las viviendas de 715 niños, niñas y adolescentes, además de 280 trabajadores de la organización.
Estrategia de recuperación y llamado a la acción
Ante la emergencia, se ha puesto en marcha un plan integral que contempla la rehabilitación de la infraestructura, el acompañamiento psicoemocional para los alumnos y la recuperación de las comunidades escolares. Las zonas más golpeadas incluyen a Caraballeda, en el estado La Guaira.
Terán enfatizó la necesidad de contar con apoyo externo para garantizar la seguridad de las aulas, extendiendo un llamado a empresas, donantes y al Estado para financiar las obras de reparación necesarias.
