Diosdado Cabello arremetió este miércoles 15 de julio contra corresponsales y trabajadores de la prensa internacional que cubren en Venezuela la emergencia humanitaria derivada del doble terremoto del 24 de junio de 2026, un desastre que deja cerca de 5.000 fallecidos.

Descalificaciones en televisión estatal

Durante su programa semanal Con el mazo dando, transmitido por Venezolana de Televisión, Cabello calificó la cobertura en La Guaira y Caracas como “una guerra mediática, miserable, desnaturalizada y enfermiza”. También llamó a los periodistas “mentirosos” y “palangristas”, y aseguró que al país llegó “lo peor de la fauna del palangrismo mundial con una sola agenda: hurgar y echar sal a las heridas”.

Las expresiones se suman a una línea de hostigamiento contra medios y reporteros que se ha intensificado durante la atención de la emergencia. En ese contexto, el uso de discursos estigmatizantes desde canales oficiales ha sido señalado por organizaciones de derechos humanos como una forma de limitar el acceso a información sobre la magnitud de la tragedia y las labores de rescate.

Reclamos por restricciones informativas

El 2 de julio, Delcy Rodríguez también recurrió a la narrativa de los “laboratorios mediáticos” para justificar la militarización del estado La Guaira y desestimar denuncias ciudadanas sobre la lentitud en las operaciones de rescate. Rodríguez llamó “miserables” las alertas difundidas sobre la emergencia, aunque la organización Cazadores de Fake News sostuvo que esas advertencias, incluida la posibilidad de un tsunami, provinieron de entes científicos internacionales como el Centro de Alerta de Tsunamis del Pacífico de Estados Unidos.

La presión sobre la prensa no se limitó al ámbito nacional. El 15 de julio, Ernesto Luna instó a medios y periodistas locales a suspender por 15 días cualquier información vinculada con los sismos, al tiempo que los convocó a sumarse a la red de apoyo “Monagas Solidaria”, destinada a atender a 612 personas desplazadas por la tragedia. Esa invitación quedó condicionada a una “pausa informativa”.

Datos de organizaciones independientes

El patrón restrictivo también quedó reflejado en registros de organizaciones independientes. Durante junio, en pleno contexto de la emergencia sísmica, Espacio Público documentó 19 casos y 26 violaciones al derecho a la libertad de expresión en Venezuela, con intimidación y censura como las modalidades más frecuentes atribuidas a cuerpos de seguridad, instituciones del Estado y funcionarios públicos contra periodistas y reporteros gráficos.

En paralelo, la organización pidió que cesara el uso de medios públicos para estigmatizar a la prensa, garantizar el acceso libre y seguro a las zonas afectadas y evitar censura previa bajo argumentos humanitarios. Entre otros elementos, planteó que facilitar el trabajo de medios nacionales e internacionales no es una concesión, sino una obligación para asegurar transparencia y rendición de cuentas en medio de la crisis.

En una publicación citada por la organización, Espacio Público también registró el señalamiento sobre las restricciones y el hostigamiento a la cobertura informativa durante la emergencia.