Claves
- —Cecodap dice que no hay información pública oficial sobre el impacto de los terremotos en la niñez y la adolescencia.
- —La Agencia PANA reportó 3.267 casos de niños, niñas y adolescentes con afectación directa.
- —Al menos 1.811 menores se desplazaron a otros estados del país con algún familiar.
Cien días después de los terremotos del 24 de junio en Venezuela, Cecodap denunció que no se han publicado datos oficiales sobre el impacto del desastre en la niñez y la adolescencia, una opacidad que —según la organización— aumenta los riesgos de protección.
La Agencia PANA de Cecodap presentó el Tercer Informe sobre el Impacto de los Terremotos en la Niñez y la Adolescencia y Riesgos de Protección, en el que advirtió que al menos 144 niños, niñas y adolescentes continúan desaparecidos. De ese grupo, 40 casos tienen también a sus padres o representantes desaparecidos y en 8 casos los padres fallecieron.
3.267 casos y 201 fallecidos
La Agencia PANA precisó que pudo recopilar 3.267 casos de niños, niñas y adolescentes con afectación directa por los terremotos del 24 de junio.

De ese total, 720 casos correspondían a niños y adolescentes de género masculino y 586 a niñas y adolescentes de género femenino. La mayoría, 1.646 casos, no especifica el género.
La organización también señaló que la población entre 0 y 11 años es la más afectada, con 1.019 casos registrados, lo que representa el 31,19 % del total.
Además, reportó que 37 niños, niñas y adolescentes que habían sido reportados como desaparecidos fueron localizados con vida. En contraste, 201 fueron encontrados sin vida, y 129 de ellos fallecieron junto a sus padres o representantes.
«No tener información pública a más de 100 días de los terremotos es un riesgo de protección», dijo Carlos Trapani, abogado y coordinador general de Cecodap, durante la rueda de prensa. Añadió que la falta de datos desagregados, públicos y periódicos dificulta decidir prioridades y orientar la atención.
Desplazamiento interno y hogares sobrecargados
Según la Agencia PANA, al menos 1.811 niños, niñas y adolescentes se desplazaron a otros estados del país, siempre acompañados por algún miembro de su familia directa o extendida.

Los estados receptores más destacados son Monagas, con 311 casos; Nueva Esparta, con 277; Trujillo, con 240; Barinas, con 234; y Miranda, con 216. Rojas dijo que el equipo solo pudo identificar un plan de albergue organizado por el Estado en Trujillo.
La coordinadora de la Agencia PANA afirmó que el resto no ha presentado sus planes de acción ante el público y que muchas familias receptoras asumen el alojamiento por su cuenta, lo que genera hacinamiento y mayores gastos en sus hogares.
La organización también advirtió sobre el impacto psicosocial no atendido en las infancias, que deben adaptarse a nuevos espacios y convivir con la incertidumbre sobre familiares, amigos y conocidos.
Trapani insistió en que no debe dejarse solo al cuidador y que los Consejos de Protección del Niño, Niña y Adolescente deben mantener seguimiento a las familias reunificadas para precisar el apoyo psicosocial que debería brindar el Estado.
«Hay que dejar de ver a las infancias como víctimas y verlas más como ciudadanos», afirmó. «No saber quiénes son, dónde están ubicados, no medir qué derecho está afectado y no ajustar la respuesta es un riesgo de protección».
Datos para proteger

Cecodap y la Agencia PANA sostienen que la prevención de la violencia, la detección completa de los casos de desaparición y la inserción escolar son temas centrales en esta fase de la emergencia.
Las organizaciones remarcan que la trazabilidad de los casos depende de información pública y oportuna, con datos agregados, fechas de corte, metodología y desagregación por edad y género.
Trapani también mencionó el riesgo de las llamadas «adopciones solidarias», una práctica no prevista en la ley venezolana, y pidió a las autoridades presentar los datos que tengan sobre la niñez afectada.
«La información pública y oportuna protege», dijo. «La información es una medida de protección».
En el reporte, la organización recordó además el caso de una familia a la que le entregaron unas cenizas que no correspondían a su hija fallecida, según el testimonio recogido por La vida de nos.
Con ese panorama, Cecodap insistió en que la falta de datos sobre la niñez tras los terremotos sigue siendo un riesgo de protección a más de 100 días del desastre.




