Un mes después de los terremotos, las organizaciones que atienden a las víctimas enfrentan el reto de coordinar la ayuda y hacer que las donaciones lleguen a tiempo a las comunidades más golpeadas, en medio de cifras oficiales que hasta el 21 de julio reportaban 5346 fallecidos y 17 265 damnificados.
La ayuda se mantiene, pero obliga a priorizar
Janeth Márquez, directora de Cáritas de Venezuela, explicó que la solidaridad nacional e internacional se mantuvo durante los primeros 20 días posteriores al desastre, un lapso que calificó como inusual. Señaló que, por lo general, el apoyo suele sostenerse durante unos diez días y luego baja cuando las personas retoman su rutina.
En el programa La Conversa de la Alianza Rebelde Investiga, este martes 21 de julio, Márquez advirtió que a partir del mes la atención debe organizarse por prioridades, porque hay albergues transitorios, familias que acogen a damnificados en sus casas y otras personas que, aunque no perdieron su vivienda, sí quedaron sin trabajo.
También señaló que el gran desafío de esta etapa es la coordinación entre las organizaciones que permanecen en el terreno, para saber quiénes continúan y cómo compartir información para ofrecer una respuesta humanitaria integral.
La directora ejecutiva de Cáritas añadió que la asistencia debe responder a realidades distintas: quienes están en refugios, quienes viven con familiares y quienes, sin haber perdido todo, también quedaron afectados por la emergencia.
Recuperación temprana y riesgo de refugios prolongados
Márquez afirmó que el país entró en una fase de recuperación temprana, un proceso que, de acuerdo con organismos internacionales como Naciones Unidas, busca restablecer la estabilidad y reconstruir la vida de las personas después de una emergencia. Consideró que ese periodo debería durar seis meses.
Advirtió, sin embargo, que en Venezuela esa etapa suele extenderse más de lo previsto y recordó que aún hay personas en albergues o que nunca recibieron vivienda. Por eso insistió en que se evite que los damnificados permanezcan durante años en refugios.
También explicó que esta fase incluye garantizar acceso a servicios básicos y definir qué necesita cada familia, desde vivienda hasta apoyo psicológico. En ese punto, mencionó las transferencias monetarias como una herramienta para ayudar a reparar casas durante cuatro meses y aliviar la carga inmediata de los afectados.
Según dijo, esas ayudas forman parte de la recuperación temprana para mitigar el daño, aunque las soluciones de mayor alcance deben venir de políticas públicas del Estado.
Prótesis, inclusión y reconstrucción
La atención a las personas que perdieron extremidades por los terremotos también forma parte del trabajo de asistencia. La Fundación Juan Pablo Dos Santos participa en ese proceso mediante donaciones y redes de apoyo para que niños, adolescentes y adultos puedan acceder a prótesis.
Juan Pablo Dos Santos, presidente de la fundación, sostuvo que la reconstrucción debe hacerse con inclusión para las personas con discapacidad. Señaló que el país no está preparado para recibirlas y que muchas no tienen escuelas, universidades, transporte ni espacios adaptados.
Agregó que las instituciones del Estado deben tener primero las adaptaciones necesarias y luego hacerse cumplir las normas para que las edificaciones también se ajusten a las necesidades de esta población.
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