La crisis eléctrica en Venezuela presenta una brecha de aproximadamente 3.700 megavatios (MW), según el cálculo del especialista en sistemas eléctricos José Aguilar. Esta diferencia se establece entre la generación disponible actual y la demanda máxima reportada por el oficialismo. El experto señala que numerosas centrales eléctricas operan con unidades fuera de servicio o con mantenimientos vencidos, lo que impide que la generación térmica cumpla su función de respaldo ante la hidroeléctrica.
Capacidad instalada vs. generación real
Venezola cuenta con una capacidad instalada teórica de 36.727 MW, distribuida en 16.905 MW hidroeléctricos, 19.677 MW termoeléctricos, 95 MW eólicos y 50 MW solares. Sin embargo, Aguilar estima que la generación operativa real es de 12.732 MW, compuesta por 10.200 MW hidroeléctricos, 2.500 MW termoeléctricos, 25 MW eólicos y 7 MW solares. Frente a la demanda máxima de 16.424 MW, la brecha asciende a 3.692 MW.
Deterioro en Guri y termoeléctricas
La Central Hidroeléctrica Simón Bolívar, en Guri, posee 20 unidades con una capacidad total de 10.350 MW. Según el ingeniero, seis unidades están inoperativas, dejando una disponibilidad del 60% y un aporte del 49% a la electricidad nacional. Juntas con Caruachi y Macagua, las plantas del bajo Caroní generan cerca de 9.940 MW, equivalentes al 78% del suministro nacional. La matriz energética es 81% hidroeléctrica y 19% térmica, con una participación menor al 0,5% de fuentes eólica y solar.
Las termoeléctricas, diseñadas para complementar el sistema, presentan niveles críticos de indisponibilidad. Aguilar atribuye el deterioro a la corrupción, la mala gestión, la falta de combustible de calidad y la fuga de personal técnico. Esta situación genera un círculo vicioso donde las unidades restantes soportan mayor presión, acelerando su desgaste.



