Claves

  • El baremo prioriza criterios socioeconómicos por encima del rendimiento académico de los aspirantes.
  • Bachilleres con promedios de hasta 19 puntos quedan sin cupo en las grandes ciudades.
  • Las fallas en la plataforma empujan a los jóvenes hacia la informalidad o el sector privado.

El rendimiento académico dejó de ser el factor determinante para ingresar a la educación superior pública en Venezuela. A través del baremo de la Oficina de Planificación del Sector Universitario, el Estado prioriza criterios socioeconómicos que penalizan a estudiantes de instituciones privadas y dejan sin opciones a bachilleres con promedios superiores a 17 y 19 puntos, empujándolos hacia la población flotante o el trabajo informal.

Destinos distantes y falta de transparencia

Asignaciones de la OPSU envían a bachilleres a sedes lejanas

Alejandro terminó el bachillerato con 17 puntos de promedio y la meta de estudiar Odontología en una universidad pública de Caracas. Tras tres fases de postulaciones en el Sistema Nacional de Ingreso, la plataforma estatal lo envió a cursar Economía Social en el núcleo de la Universidad Nacional Experimental Politécnica de la Fuerza Armada en Tucupido, estado Guárico, a unos 300 kilómetros de su hogar.

Hasta la fecha, las autoridades del Ministerio de Educación Universitaria y la directiva del organismo rector no han emitido un balance detallado sobre el funcionamiento del algoritmo de asignación ni sobre la ponderación exacta que recibe el promedio académico frente al índice socioeconómico.

Riesgos y barreras económicas para los estudiantes

La situación se repite con otros aspirantes, como Mariana, quien reside en San Casimiro, al sur del estado Aragua, y buscaba estudiar en Caracas. Tras no ser seleccionada en sus opciones iniciales, el sistema le asignó un cupo en Turismo y Hotelería en la Universidad Nacional Experimental Politécnica de la Fuerza Armada en La Guaira. El traslado diario implica costos de transporte interurbano que su familia no puede asumir, sumado al temor por el estado estructural de las edificaciones tras los recientes eventos sísmicos en la región costera.

Organizaciones gremiales y docentes universitarios advierten que la ausencia de estadísticas oficiales actualizadas sobre el total de aspirantes que quedan en condición de población flotante dificulta el diseño de políticas efectivas. Esta coyuntura incrementa la brecha de acceso a la educación superior y margina a quienes apostaron por la excelencia académica en su formación secundaria.