“La experiencia es única, inexplicable. Hay muchos creyentes congregados. Las personas que durmieron aquí tienen mucha fuerza de voluntad, durante la noche hizo mucho frío, pero la espera no importa, todos quieren ver al Papa”.
La emoción hace latir más fuerte el corazón de Marialix Valero, una comunicadora social de 24 años nacida en Maracaibo y residenciada desde hace un año en Quito. Con banderas y gorras de Venezuela reafirman su amor a la patria.
Con ella están cuatro venezolanos más que viven en Ecuador y se sumaron a la multitud congregada para escuchar la homilía del Sumo Pontífice el Parque Bicentenario. Los esposos zulianos Bárbara Nava y Julio Gutiérrez conforman el grupo. Desde las 5:10 minutos de la madrugada llegaron para buscar un espacio ante una feligresía que no se dejó amilanar por el frío, ni la lluvia. La temperatura en Quito oscila en los 13 grados, en contraste con los 32 registrados en la calurosa .
“Fue demasiado emocionante ver al Papa, es una mezcla entre el cansancio y la emoción, al verlo se te pasa todo”, narró luego de la homilía en Quito.
Marialix Valero, a la espera de la homilía del Papa Francisco.
“Estamos cansados y con sueño, pero hicimos el sacrificio de llegar temprano, todos queremos ver al Papa”, explicó Valero más temprano.
Venezolanos en Quito esperando la visita del Papa Francisco.
Los esposos zulianos Bárbara Nava y Julio Gutiérrez se suman al grupo de venezolanos presentes en Ecuador para ver al Papa Francisco.
El Papa Francisco celebró este lunes su primera misa en Ecuador ante cientos de miles de emocionados fieles, en la que ensalzó el papel de la familia y pidió apoyo en sus esfuerzos por llegar a los católicos que se sienten marginados por la Iglesia. Después de su arribo el domingo a la capital ecuatoriana, Francisco, de 78 años, viajó a Guayaquil para visitar el santuario de la Divina Misericordia antes de celebrar una misa ante ciento de miles de ecuatorianos.
Fiel a su estilo humilde, el Papa argentino se trasladó en sus recorridos en un pequeño Fiat plateado que llevaba las placas del Estado de la Ciudad del Vaticano, mientras miles de personas se agolpaban en las calles para celebrar con flores, aplausos y gritos su paso. En Guayaquil la misa concentró a unas 800.000 personas, según cálculos de las autoridades. Muchos de ellos habían esperado acampando desde la noche anterior, cantando y orando.
comparó el vino con el amor y pidió a los fieles que no permitan que en sus hogares falte el amor.
“Las bodas de Caná se repiten con cada generación, con cada familia, con cada uno de nosotros y nuestros intentos por hacer que nuestro corazón logre asentarse en amores verdaderos, en amores fecundos, demos un lugar a María, la madre, como lo dice el evangelista, y hagamos con ella el itinerario de Caná (…) Su amor la hace ser hacia los otros, tampoco busca a las amigas para comentar lo que está pasando y criticar la mala preparación de la boda, y como está atenta con su discreción, se da cuenta de que falta el vino, el vino es signo de alegría, de amor, de abundancia, cuántos de nuestros adolescentes y jóvenes perciben que en sus casas hace rato ya no hay de ese vino, cuánta mujer sola y entristecida se preguntan cuándo el amor se fue”, expresó.
“La oración nos hace trascender lo que nos duele, lo que nos agita y lo que nos falta a nosotros mismos, y nos ayuda a ponernos en la piel de los otros, a ponernos en sus zapatos, la familia es una escuela donde la oración también nos recuerda que hay un nosotros, que hay un prójimo cercano, patente, que vive bajo el mismo techo, que comparte la vida y está necesitado”, expresó.
Homilía en Quito
El papa Francisco convocó desde la capital de Ecuador a fomentar la evangelización y luchar por la inclusión de todos sin egoísmos.
En su segunda misa campal de su gira por Sudamérica en el parque Bicentenario de Quito, Francisco dijo que evangelizar no es hacer proselitismo.
«El proselitismo es una caricatura de la evangelización», advirtió ante cientos de miles de fieles.
Las palabras del papa llegan en un momento de cambios en el panorama religioso de América Latina, incluidos Ecuador y Bolivia, dos de los tres países que visita en esta gira. En Ecuador, el 79% de la población se identificaba como católico en 2014, comparado con el 95% que lo hacía en 1970, según el centro Pew. En Bolivia, el 77% eran católicos en 2014, mientras en 1970 era el 85% de su población. En ambos países, muchos católicos se han ido hacia religiones evangélicas.
A la misa asistieron 800.000 personas. En la ceremonia, para la que Francisco vistió una casulla con motivos indígenas andinos, algunos representantes de esos pueblos elevaron oraciones en quechua en el escenario bajo el cual descansaban dos inmensos arreglos con miles de rosas.