Un abrazo de Steve Witkoff al dirigente ucraniano en Oslo no pareció despejar las dudas sobre el rumbo de Washington. En los últimos diez días, la relación entre Volodymyr Zelensky y Donald Trump volvió a tensarse, con cruces públicos, decisiones sobre sanciones y nuevas fricciones sobre el apoyo militar a Ucrania.
Choques verbales y señales políticas
Trump dijo la semana pasada al canal Newsmax que Zelensky “no es un buen tipo para tratar”. El lunes, al ser consultado por un periodista sobre la advertencia del líder ucraniano de que un eventual acuerdo sobre el diésel con Rusia pondría a Estados Unidos del lado equivocado de la historia, respondió: “Zelensky no sabe de lo que habla”.
Desde Kyiv, Zelensky elevó el tono este mes. Ante una delegación del Congreso estadounidense habló de “decisiones por parte de EE.UU. que son difíciles de explicar entre amigos” y expresó su temor de que se hubiera tomado “alguna decisión política para frenar el apoyo” que recibe Ucrania. Luego escribió en Telegram: “Hemos acogido con satisfacción absolutamente todos los intentos de nuestros socios por poner fin a esta guerra con dignidad”.
La tensión no se limita a las palabras. Después de la discusión televisada de febrero de 2025 en el Despacho Oval, cuando Trump acusó a Zelensky de “jugar con la Tercera Guerra Mundial”, Washington suspendió la asistencia militar y restringió el intercambio de inteligencia durante una semana. Más adelante ese año, el gobierno de Trump dejó de financiar directamente la ayuda militar y pasó a un mecanismo por el que los países europeos pagan el equipo estadounidense.





