La vicepresidenta impulsó en el Senado una invitación formal a León XIV y una resolución para asegurar presencia institucional en el acto oficial. La jugada abrió nuevas fricciones con el entorno de…
A menos de dos semanas de la visita del papa León XIV, Victoria Villarruel empujó este jueves en el Senado una invitación formal para que el pontífice pase por el Congreso y, además, una resolución para que el Poder Ejecutivo incluya a la Cámara alta en uno de los actos oficiales previstos alrededor de la agenda papal en Buenos Aires.
La movida se produjo durante la sesión del Senado y con Patricia Bullrich presente en el recinto. Según las versiones recogidas en la Cámara alta, la iniciativa quedó acordada con legisladores de distintos bloques, aunque en el oficialismo libertario la leyeron como una nueva maniobra de Villarruel en medio de la tensión interna.
La invitación al Papa y el gesto político en el recinto
La propuesta plantea invitar a León XIV al Parlamento para que dirija un mensaje a los legisladores o, en su defecto, reciba una delegación encabezada por Villarruel en el lugar y horario que disponga. La resolución también solicita a la Cancillería garantizar la presencia institucional del Senado, encabezado por su presidenta, en el acto oficial que se celebrará en el Palacio Libertad.
Dentro del Senado, distintas voces sostienen que la idea surgió por el malestar de varios legisladores ante la falta de información sobre la convocatoria oficial. Desde el bloque del PJ afirmaron que el pedido tomó forma a instancias de José Mayans, mientras que en sectores cercanos a Villarruel insistieron en que se trató de un consenso entre todos los espacios.
En ese marco, algunos senadores dijeron que buscaron replicar la participación que tuvo el Papa en el parlamento de España. La resolución, de todos modos, dejó expuesta la disputa por el control político de la ceremonia y por quién capitaliza la visita religiosa en clave institucional.
La tensión con Bullrich y el cierre de filas en el oficialismo
En el entorno de Karina Milei interpretaron el movimiento como una provocación. Cerca de ella desestimaron el alcance de la jugada con una frase irónica: dijeron que Villarruel “llegó tarde al cumpleaños” y que ya todo estaba organizado.
El foco de las críticas también cayó sobre Bullrich, a quien en La Libertad Avanza le reprochan no haber contenido la avanzada de Villarruel. Desde la tropa que responde a Martín Menem objetan que la senadora no frenó una iniciativa que, según aseguran, ya estaba conversada en el oficialismo desde semanas antes.
Pese al malestar, dentro del espacio libertario insisten en evitar que la disputa escale. La línea interna, según ese diagnóstico, es no romper con Bullrich mientras no aparezca una definición abierta en favor de un proyecto presidencial propio.
Villarruel, por su parte, se despega de la autoría exclusiva del planteo y sostiene que la decisión fue consensuada por todos los bloques. Aun así, en el oficialismo admiten que la movida reordenó las tensiones alrededor de la visita papal y dejó otra vez en primer plano la fractura entre el Senado y la Casa Rosada.
Contenido redactado con asistencia de un LLM.