El enfrentamiento por el control territorial y del narcotráfico entre tres grupos armados ilegales en una zona del noreste de Colombia fronteriza con Venezuela ha desatado una “guerra sin cuartel” que tiene “prisioneros” a 300.000 civiles que soportan graves abusos, denunció el jueves Human Rights Watch.
El grupo de derechos humanos aseguró que la complicada situación se registra en la región de El Catatumbo, que incluye 11 municipios del departamento de Norte de Santander, donde tienen presencia el Ejército de Liberación Nacional (ELN), la banda criminal de los Pelusos y disidencias de las FARC.
“Se ha desatado una guerra sin cuartel entre grupos irregulares armados, que tiene como prisioneros a la población civil, campesinos pobres que no han conocido al Estado colombiano durante décadas y que están expuestos a abusos gravísimos”, dijo el director de HRW, José Miguel Vivanco, al presentar a la prensa el informe “La guerra en El Catatumbo”.
Vivanco aseguró que los habitantes de la zona, entre los que hay al menos 25.000 venezolanos que huyen de la crisis política y humanitaria en su país, enfrentan el riesgo de asesinatos, desaparición forzada, violencia sexual, reclutamiento de menores, minas antipersonales, desplazamiento y secuestros.
