Un estudio en Abidos confirma sacrificios en la realeza egipcia
Un análisis forense de 46 cráneos hallados en Abidos encontró golpes mortales y reforzó la hipótesis de muertes rituales vinculadas a la monarquía egipcia.
Por Winston Añez Chirinos··Actualizado hace 42 min
Un estudio forense moderno sobre 46 cráneos de la Primera Dinastía hallados en Abidos confirmó la existencia de sacrificios humanos vinculados a la realeza egipcia. El análisis detectó señales de golpes mortales que habían pasado desapercibidas durante décadas.
Un hallazgo que cambia la lectura de las tumbas
La investigadora Roselyn Campbell, de la Universidad de Purdue, demostró mediante métodos modernos que al menos el 39 por ciento de los individuos estudiados presentaban lesiones mortales en la cabeza antes de morir. Su trabajo fue publicado en la revista Frontiers in Environmental Archaeology.
De los 46 cráneos revisados, 18 mostraron evidencias de traumatismo craneal significativo, con fracturas que antes pudieron haber sido confundidas con daños naturales. Ahora, esos signos son interpretados como lesiones ocurridas justo antes de la muerte.
Qué revelan las tumbas de Abidos
Las tumbas, excavadas en la década de 1920 por Flinders Petrie, contenían una cantidad de cuerpos que parecía poco probable que hubieran muerto por causas naturales al mismo tiempo. A principios del siglo XX, Petrie sospechó que algunos sirvientes habían sido sacrificados, pero no halló pruebas físicas que respaldaran esa hipótesis.
Los complejos funerarios de Abidos fueron construidos alrededor del año 3000 a.C. y servían a los primeros reyes de un Egipto unificado. Allí había tumbas reales, recintos para rituales funerarios y enterramientos secundarios.
Una práctica ligada al poder real
Campbell explicó que el sacrificio de sirvientes, en el que personas cercanas al gobernante eran asesinadas tras su muerte, era una práctica común en diversas culturas. La idea podía estar asociada a la creencia de que los sacrificados servirían al gobernante en la otra vida o a una demostración del poder real.
Algunos sirvientes podrían haberse ofrecido voluntariamente, mientras otros habrían sido elegidos o forzados. El nuevo análisis abre una interpretación distinta sobre los ritos funerarios y el poder en el antiguo Egipto.
El hallazgo también muestra cómo la ciencia moderna puede reinterpretar registros históricos y aportar nuevas lecturas sobre misterios arqueológicos que han perdurado por siglos.