Turquía liberó este sábado a más de 750 soldados que fueron detenidos tras el fallido golpe de estado de este mes, informaron medios estatales, mientras el presidente Tayyip Erdogan dijo que retirará las demandas contra los que le insultaron, en un gesto único de «unidad».
Más de 60.000 personas han sido detenidas, removidas de sus cargos o suspendidas por sus supuestos lazos con la intentona golpista de hace dos semanas, en la que una facción del Ejército intentó derrocar al Gobierno con tanques, helicópteros y cazas de combate.
Los aliados occidentales de Turquía condenaron el golpe, en el que según Erdogan murieron 237 personas y hubo más de 2.100 heridos, pero están incómodos por la magnitud de la represión posterior. Las purgas se han centrado en los seguidores del clérigo musulmán Fethullah Gulen, que vive en Estados Unidos y fue acusado por Ankara de ser el cerebro detrás del fallido golpe del 15 y 16 de julio.
El clérigo niega los cargos y los detractores de Erdogan afirman que el presidente está usando las purgas para reprimir a los disidentes. La agencia estatal de noticias Anadolu reportó que 758 soldados fueron puestos en libertad por recomendación de los fiscales tras prestar testimonio. Un juez se mostró de acuerdo y calificó su detención como innecesaria, según Anadolu, que agregó que otros 231 soldados siguen en custodia.
