Donald Trump conversó este martes en la Casa Blanca con Benjamín Netanyahu en un encuentro privado previo a las exequias del senador republicano Lindsey Graham en Washington. La cita duró hora y media y fue la primera reunión presencial entre ambos desde el estallido de las hostilidades con Teherán hace cinco meses.
Una reunión marcada por la crisis con Teherán
El diálogo se produjo en un contexto de alta tensión por los informes sobre la fortificación del complejo nuclear subterráneo de Irán en la Montaña del Pico, donde Teherán habría trasladado centrifugadoras de alta tecnología y reservas de uranio enriquecido.
Antes del encuentro, Trump expresó su malestar en una entrevista con Fox News por la divulgación pública que hizo Netanyahu sobre esta maniobra militar. El mandatario estadounidense dijo que conoce de primera mano los movimientos en la zona y que prefiere la comunicación directa entre ambos gobiernos.
Washington mantiene la vía diplomática
La comitiva estadounidense incluyó al vicepresidente JD Vance, el secretario de Estado Marco Rubio, el secretario de Guerra Pete Hegseth y el enviado especial Steve Witkoff.
Karoline Leavitt, portavoz del Gobierno estadounidense, definió el diálogo como productivo en un mensaje en redes sociales, mientras Netanyahu difundió una fotografía junto a Trump en el Despacho Oval.
El acercamiento ocurre en un momento clave para Netanyahu, que busca proyectar solidez en su alianza con Washington de cara a los comicios del próximo 27 de octubre. Aunque Trump calificó al dirigente como un líder apto para tiempos de conflicto, evitó respaldar su reelección de forma explícita y admitió discrepancias menores, entre ellas la eventual venta de cazas F-35 a Turquía.
Washington mantiene la orden de pausar los bombardeos contra territorio iraní para priorizar una salida diplomática, con la advertencia de reactivar las operaciones ofensivas si las negociaciones no prosperan.
