Donald Trump aspira a ganar de forma contundente en los cinco estados del nordeste que celebran primarias el martes, inclusive Pennsylvania, mientras sus rivales se aferraban a sus esperanzas de frenar al favorito de la carrera republicana con un frágil acuerdo estratégico para las siguientes rondas de votación.
Para la favorita demócrata, Hillary Clinton, ganar en la mayoría de las primarias del martes dejaría pocas dudas de que será la candidata del partido. El equipo de su rival, Bernie Sanders, ha difundido mensajes contradictorios sobre su situación en la carrera. Un destacado asesor insinuó que una jornada difícil haría al senador de Vermont replantearse la campaña, mientras que otro prometió dar pelea «todo el camino hasta la convención».
Clinton ya mira más allá de Sanders y apenas lo ha mencionado en sus últimos actos de campaña. En cambio, ha afilado sus ataques contra Trump, presentando al magnate multimillonario como una persona desconectada de los ciudadanos.
«Para ser presidente de Estados Unidos hay que estar familiarizado con Estados Unidos», afirmó Clinton. «No solo volar en ese enorme jet, aterrizar, ir a pronunciar un discurso resonante e insultar a todo el mundo que se te ocurra».
