El presidente Donald Trump afirmó el jueves que la crisis por adicción a los opiáceos en Estados Unidos constituye una «emergencia nacional», y prometió aumentar los esfuerzos en la lucha contra este flagelo.
«La crisis de los opiáceos es una emergencia», dijo Trump a los reporteros desde su club de golf de Bedminster (Nueva Jersey), donde está pasando dos semanas de vacaciones. «Es una emergencia nacional».
«Vamos a emplear mucho tiempo, mucho esfuerzo y mucho dinero en esta crisis de los opiáceos», afirmó el presidente. «Es un problema serio, un tipo de problema que nunca antes hemos tenido».
La declaración de una «emergencia nacional» vino dos días después de que sostuviera un encuentro con asesores para discutir cómo abordar el problema de la droga.
