El presidente estadunidense, Donald Trump, afirmó este viernes, luego de una reunión bilateral con la canciller alemana Angela Merkel, que la inmigración es un privilegio y no un derecho.

«La inmigración es un privilegio. No un derecho. Y la seguridad de nuestros ciudadanos debe siempre ser puesta en primer lugar. No hay dudas de eso», expresó el mandatario estadounidense, cuyo más reciente decreto anti inmigración fue bloqueado por la justicia.

La administración del presidente anució que apeló contra la suspensión parcial decidida por un juez federal del Estado de Maryland, del segundo decreto migratorio que prohíbe temporariamente la entrada a Estados Unidos de viajeros provenientes de seis países musulmanes.

La apelación fue presentada ante el tribunal federal de Greenbelt (Maryland, este). El juez Theodore Chuang había suspendido en la mañana del jueves parte del texto, centrándose en la medida de interrupción de la entrega de visas para los seis países musulmanes concernidos, que es según él «la concreción buscada desde hace largo tiempo, de la prohibición de entrada (a EEUU) de los musulmanes».