Mundo

Terremotos en Italia, devastadores e impredecibles

Roma (PL) Desde tiempos inmemoriales, los terremotos de diferente magnitud e intensidad,  forman parte de la realidad italiana con su secuela de muerte y destrucción.

«En Italia, al menos 24 millones de personas viven en zonas de elevado riesgo sísmico» porque es un territorio geológicamente joven y de frontera, según Francesco Peduto presidente del Consejo Nacional de Geólogos.

La ubicación geográfica entre dos placas tectónicas como la africana, que empuja hacia el norte, y la euroasiática, hace que la península itálica sea muy dinámica desde el punto de vista de la corteza  terrestre y por lo tanto vulnerable a «riesgos sísmicos, vulcanológicos y geológicos», precisó.

Todo el territorio italiano está expuesto a diferentes grados de peligrosidad sísmica, término  mediante el cual se denomina la probable ocurrencia de eventos de esta naturaleza en un espacio geográfico, durante un período de tiempo determinado.

El riesgo, por su parte, se refiere a los daños humanos y materiales probables como resultado del impacto de un terremoto, para lo cual se toma en cuenta NO solo la probable aceleración circunstancial del suelo, sino también otros aspectos en los cuales interviene la acción de los individuos como la calidad de las construcciones o la concentración de personas en un área específica.

Según la legislación italiana, las comunas  – estructuras administrativas de base equivalentes a municipios-  se agrupan en cuatro clasificaciones de acuerdo con el nivel de peligrosidad sísmica: alto, medio-alto, medio-bajo y bajo. De las comunas actuales, 708 se ubican en el primero, dos mil 345 en el segundo, mil 560 en el tercero y tres mil 488 en el cuarto.

Las zonas de mayor peligrosidad se concentran en la parte oriental de la isla de Sicilia y la región de Calabria, en el extremo Sur de la península; en un punto de Friuli-Venecia-Giulia-Veneto al nordeste y en una extensa franja a lo largo de los Montes Apeninos la cual abarca, fundamentalmente, las regiones de Lazio, Las Marcas, Umbria, Abruzo y la porción sur de la Toscana, en el centro del país.

Precisamente, en las tres primeras se concentra la mayor actividad sísmica en los últimos meses, a partir de una secuencia iniciada el 24 de agosto con el terremoto de 6,0 grados que devastó varias localidades, con un saldo de 298 muertos y cuantiosos daños materiales.

El epicentro del sismo se localizó a cuatro kilómetros de profundidad en las inmediaciones de  Accumoli, Arquata del Tronto y Amatrice, esta última la más duramente golpeada con 236 muertos y más de la mitad de su infraestructura reducida a escombros, especialmente su centro histórico.

Otras decenas de comunas cercanas al epicentro sufrieron daños de diversa magnitud, con graves afectaciones al patrimonio histórico y cultural de la zona, donde abundan  localidades de antiquísimos orígenes.

La extensión de la falla activada, según el Instituto Nacional de Geofísica y Vulcanología (INGV) fue de unos 25 kilómetros alineada en dirección Norte-Noroeste y Sur-Sureste, dimensión coherente con un terremoto de magnitud 6,0.

Apenas dos meses después, el 26 de octubre, se produjeron otros dos sismos en la misma zona, el primero de 5,4 y el segundo de 5,9, dos horas más tarde, sin que se reportaran víctimas, aunque sí daños materiales, principalmente en edificaciones afectadas por el terremoto anterior.

En medio de una sucesión de más de 10 mil réplicas de diferente magnitud iniciada tras el movimiento del 24 de agosto, se produjo la sacudida más fuerte el 30 de octubre, como consecuencia de otro terremoto, pero de 6,5 grados, el mayor en los últimos 36 años en Italia.

En opinión de especialistas del INGV, todo indica que  los eventos de estos dos meses pertenecen a la misma secuencia sísmica.

Sin embargo, el conocido geólogo y comunicador Mario Tozzi NO descarta la posibilidad de que sea una nueva falla gemela, aunque para comprobarlo  científicamente es necesario esperar los resultados de los exámenes sísmicos, los cuales pueden tardar meses.

Según el geólogo, si fuera la misma falla, es una fragmentada en muchos segmentos alineados, pero discontinuos, que recorre el subsuelo del segmento Centro-Norte de los Apeninos a más de 20 kilómetros de profundidad.

En un artículo publicado en el diario La Stampa, Tozzi explica que es un sistema de fallas que NO acumula energía en silencio para después descargarla de un golpe. Al contrario -señala- se carga de energía elástica como un muelle y posteriormente la libera con una frecuencia impresionante y, a nivel geológico, casi permanentemente.

Por su parte, el Instituto de geología ambiental y geoingeniería (Igag), del Consejo Nacional de las Investigaciones, expresó que lo que acontece hoy en la región central de Italia es un contagio sísmico, consistente en procesos laterales de propagación relativamente frecuentes, ya observados en otros lugares como Turquía, California y Haití.

«Cada vez que se desarrolla un terremoto a lo largo de una superficie de fallas, la zona hipocentral se descarga y a su vez se recargan los volúmenes adyacentes a ella misma. Tales volúmenes,  superpuestos en un nuevo estado de tensión, pueden ceder y generar terremotos por su cuenta»,  subraya el Igag en un comunicado.

El texto advierte que el intervalo entre un terremoto fuerte y otro adyacente de magnitud similar puede ser de años o decenios, pero también de días o meses como está sucediendo en estos momentos.

Lamentablemente -puntualiza- no estamos en condiciones de prever cuando y como  tales secuencias sísmicas se desvanecerán ni podemos, en teoría, excluir la ocurrencia de otros sismos tan o más fuertes que los de estos meses.

Síguenos

Comentarios

Inicia sesión para unirte a la conversación.

Cargando comentarios…

Más en Mundo