El observatorio espacial Swift de la NASA se aproxima a su reentrada en la atmósfera terrestre, prevista por la agencia para las semanas posteriores a su actualización del 23 de octubre. La mayor parte de la nave se desintegraría durante el descenso, aunque algunos componentes podrían llegar a la superficie.
La NASA estima una probabilidad de daño de 1 entre 2.100
La agencia calcula que la posibilidad de que una persona en la Tierra sufra daños por fragmentos sobrevivientes es de aproximadamente 1 entre 2.100. La estimación no significa que todas las piezas vayan a quemarse ni que necesariamente ocurrirá un impacto perjudicial.
La fecha y la hora del ingreso siguen sujetas a cambios, porque dependen de la trayectoria de Swift. La NASA no ha señalado un punto de impacto específico. Según la inclinación orbital de la nave, los posibles restos estarían limitados a una franja entre los 20,6 grados de latitud sur y los 20,6 grados de latitud norte.
La NASA y la Fuerza Espacial monitorean el descenso y actualizarán sus cálculos a medida que se acerque la reentrada.
El intento de elevar la órbita fue cancelado
La NASA intentó impulsar Swift hacia una órbita más alta para evitar su caída, pero canceló la maniobra después de que la nave Link, prevista para participar en la operación, presentara problemas técnicos con el control de actitud.
Swift pesa alrededor de 3.200 libras y mide 5,6 metros de alto por 5,4 metros de ancho. La dimensión mayor incluye sus paneles solares desplegables. La agencia espera que la mayor parte de la nave se queme en la atmósfera; el tamaño y el peso no determinan cuántos componentes podrían sobrevivir.
Swift opera desde 2004, más allá de su misión prevista
Lanzado en 2004, el observatorio tenía una misión principal prevista de dos años para estudiar brotes de rayos gamma. Continuó operando como plataforma de observación en múltiples longitudes de onda durante casi 22 años.
Un informe de WINS Noticias atribuye a la intensa actividad solar de los últimos años parte del descenso acelerado del observatorio. La reentrada, sin embargo, sigue sin tener una fecha y hora definitivas en la actualización de la NASA del 23 de octubre.





