Rusia ejecutó una de sus mayores ofensivas contra la infraestructura energética de Ucrania en meses, dejando al menos siete muertos y cortes de emergencia en Kyiv y otras tres regiones. Los ataques, descritos como masivos y combinados, impactaron instalaciones eléctricas y un centro de comunicaciones en la capital, justo cuando el país se prepara para el invierno.

Impacto en la red eléctrica y víctimas mortales

El primer ministro ucraniano, Serhii Koretskyi, calificó los ataques como una de las ofensivas más grandes desde el final de la última temporada de calefacción. Según las autoridades, desde el verano no ha pasado un día sin que Rusia atacara infraestructura energética, lo que ha mantenido bajo presión constante el sistema eléctrico del país.

Ukrenergo, el operador estatal, ordenó cortes de emergencia en Kyiv y otras tres regiones tras los daños. Aunque no se precisó la duración de las interrupciones, las autoridades confirmaron que siete personas perdieron la vida, cuatro de ellas en la capital y sus alrededores. Los bombardeos dejaron a miles sin electricidad, en un contexto de temperaturas bajo cero que se avecinan.

Moscú justifica los ataques y Zelenskyy advierte represalias

El Ministerio de Defensa ruso afirmó que el ataque masivo, ejecutado con armas de precisión y drones, tuvo como objetivos un centro de comunicaciones en Kyiv, instalaciones del sistema energético ucraniano y la infraestructura portuaria de Izmail, en la región de Odesa. Esta versión contrasta con la información ucraniana, que se centró en las víctimas y los apagones.

El presidente ucraniano, Volodymyr Zelenskyy, ya había alertado en septiembre ante la Asamblea General de la ONU que, sin una tregua para detener los ataques contra la infraestructura energética, Ucrania respondería haciendo que el invierno también fuera doloroso para Rusia. La advertencia subrayó la conexión entre la protección de las instalaciones y la posibilidad de represalias.

En agosto, el Ministerio de Defensa ruso había anunciado que preparaba bombardeos contra la infraestructura energética ucraniana como respuesta a ataques de Ucrania contra instalaciones rusas de combustible y energía, anticipando una escalada en este frente.