Después de una serie de atentados e incidentes atribuidos al crimen organizado, se han registrado siete motines carcelarios de manera simultánea en Ecuador. Durante la madrugada de este viernes, uno de los motines logró ser controlado, con el saldo de un preso fallecido, mientras que en los otros seis permanecen 170 funcionarios tomados como rehenes.
Control de la crisis en la cárcel de Machala
El incidente en la cárcel de Machala, en la provincia de El Oro, fronteriza con Perú, ha sido controlado gracias al trabajo conjunto con las Fuerzas Armadas, según el Servicio Nacional de Atención Integral a Personas Adultas Privadas de la Libertad y a Adolescentes Infractores (SNAI), la agencia penitenciaria del Estado.
En la cárcel de Machala, un grupo de reclusos arrojó el cuerpo sin vida de otro reo, cuyo cadáver fue levantado para las investigaciones pertinentes y determinar la causa del fallecimiento, indicó el SNAI.
Las Fuerzas Armadas continúan en los exteriores de la prisión de Machala para solventar cualquier problema que se pueda suscitar, según el SNAI.
Situación en otras cárceles
De acuerdo a esa información, los motines persisten desde el martes en las cárceles de las ciudades de Loja, Azogues, Cuenca, Latacunga, Ambato y Esmeraldas. En estas prisiones hay un total de 170 funcionarios retenidos por los presos, después de que en las últimas horas lograran ser liberados ocho de ellos, a través de diversas gestiones donde incluso ha intervenido la Iglesia, como en el caso de Esmeraldas.
Entre el personal aún retenido hay 155 guardias carcelarios y 15 miembros del personal administrativo de las prisiones. Los motines simultáneos en las cárceles de Ecuador fueron parte de una jornada de terror y caos atribuida a las mafias del crimen organizado, que incluyó atentados con explosivos, el secuestro y asesinato de policías e incluso el asalto armado a un canal de televisión en la ciudad de Guayaquil.
El plan del Gobierno para recuperar el control
Estos hechos ocurren en un momento en que el Gobierno del presidente Daniel Noboa se disponía a poner en marcha su plan para recuperar el control de las cárceles ecuatorianas, muchas de ellas dominadas internamente por grupos delincuenciales. Estas rivalidades han dejado más de 450 presos asesinados desde 2020 en una serie de masacres carcelarias.