Los inmigrantes irregulares que trabajen en Inglaterra y Gales podrán ser condenados hasta seis meses de prisión y quienes les den empleo ver su negocio cerrado, anunció el gobierno británico el martes.
«Los trabajadores ilegales podrían ser condenados a la cárcel y sus empleadores ver sus negocios cerrados, su licencia revocada o ser juzgados si continúan violando la ley», dijo James Brokenshire, secretario de Estado británico de Inmigración, en un comunicado oficial. Además, de acuerdo con un anuncio anterior del gobierno, los salarios de los trabajadores extranjeros que no tengan sus papeles en regla también pueden ser embargados.
Algunas empresas, tales como bares, tiendas o restaurantes de comida para llevar, podrían quedarse sin licencia si emplean a estas personas.
«Si estás aquí ilegalmente, vamos a tomar medidas para impedir que trabajes, alquiles un apartamento, abras una cuenta bancaria o conduzcas un coche», amenazó Brokenshire. Todas estas propuestas se incluirán en el nuevo proyecto de ley sobre inmigración que el gobierno tiene la intención de presentar en otoño.
