En el terreno, la cobertura se ha visto afectada por daños en la infraestructura de telecomunicaciones. Periodistas consultados reportaron zonas sin conexión estable y la necesidad de usar redes de terceros o equipos satelitales para transmitir información. Héctor Estepa, periodista independiente que colabora con varios medios españoles, calificó las condiciones de trabajo como “catastróficas” y afirmó que, en algunas zonas, “si quieres tener Internet, la única solución es Starlink”.

Periodistas afectados, amenazas y trabas para entrar al país

El impacto de la emergencia también alcanza a quienes cubren la tragedia. El CNP informó que ha identificado al menos 26 periodistas en una situación preocupante por problemas de salud, afectaciones psicológicas y los prolongados cortes eléctricos. En Aragua, una encuesta compartida con RSF indica que 12 de los 53 periodistas consultados fueron afectados directamente por el terremoto, 17 sufrieron daños en sus viviendas y 11 pidieron apoyo psicológico o acompañamiento emocional.

La cobertura de hospitales, rescates y posibles fallas en la respuesta oficial también ha expuesto a periodistas a amenazas. Entre el 25 y el 30 de junio, la seccional del Distrito Capital del CNP documentó varios casos de intimidación contra profesionales de la información.

Para la prensa internacional, la situación tampoco era simple antes de los sismos. En enero, alrededor de 200 periodistas extranjeros permanecieron bloqueados en Cúcuta a la espera de autorización para entrar a Venezuela. Otros fueron expulsados o detenidos en la frontera. Aunque algunos equipos lograron ingresar después del primer terremoto, la cobertura sigue condicionada por visas, acreditaciones, permisos de desplazamiento y accesos oficiales que no siempre están claramente definidos.