El papa Francisco, atacado frontalmente por católicos conservadores que lo tildan de «comunista», asumió este martes 10-S su discurso social inspirado en Juan Pablo II y dijo no tener ningún miedo de un cisma dentro de la Iglesia.»Rezo para que no haya cisma, pero no tengo miedo», declaró Francisco a la prensa, en el avión de regreso a Roma tras visitar Mozambique, Madagascar y Mauricio.
Algunos obispos católicos conservadores, en particular en Estados Unidos, consideran que el papa argentino habla demasiado de desigualdades sociales, de migrantes y excluidos, en detrimento de puntos de la doctrina tradicional sobre la familia o la moral sexual.Algunos incluso han llegado a pedir su dimisión argumentando que Francisco siembra «la confusión» entre los creyentes.
«Las críticas no vienen solo de los estadounidenses, de otras partes y también en la Curia (gobierno del Vaticano)», reconoció el Pontífice. Pero «las cosas sociales que digo, son las mismas que dijo Juan Pablo II. Las mismas cosas! ¡Las copio!», insistió.Para él, sus detractores que repiten por ejemplo que «‘el Papa es muy comunista'», hacen «entrar la ideología en la doctrina». «Y cuando la doctrina está llena de ideología, existe la posibilidad de un cisma», aseveró.
