Corrupción, crisis política, miseria, geografía son solo algunos de los elementos que forman parte del macabro rompecabezas que colocan al país más pobre de América en el centro de muchas tragedias, convirtiéndose en el cebo perfecto para miles de organizaciones no gubernamentales que viven gracias a los lamentos y al eterno luto de los 15 millones de habitantes de la precaria isla.
De acuerdo con un informe de la página americanaeconomica.com, la nación caribeña se convirtió a raíz del terrible terremoto de enero de 2010 en “una república ONG, administrada por estas organizaciones y las Naciones Unidas”. Estimaciones de El Clarín, de Argentina, calculan que alrededor de 10 mil organizaciones no gubernamentales hacen vida en esa tierra abatida por constantes siniestros.
La zona sur de la isla quedó devastada.
Para esta fecha ya arrancó en el Caribe la temporada de huracanes y Haití volvió a estar en el ojo de una masa de agua y vientos. La cifra de fallecidos oscila entre los 300 y las casi mil víctimas. El gobierno de la isla reconoce la primera estadística (aunque no descarta que sean más) y asegura que desean inflar la lista de fallecidos para obtener mayores dividendos a costas de la tragedia.
Matthew golpeó a la isla por la costa sur, con vientos de hasta 230 kilómetros por hora, dejando a su paso decenas de miles de viviendas destruidas, cultivos y ganado arrasados y una gran desolación. Otra vez los más pobres de América son víctimas.
De acuerdo con las autoridades haitianas 350 mil personas necesitan ayuda. La zona sur quedó devastada. Aún no se recupera el país del terremoto que dejó más de 300 mil víctimas mortales, en enero de 2010, cuando le toca hacer frente a una nueva tragedia nacional. Por el alcance de los daños, Matthew está considerado como la tragedia natural más fuerte después del terremoto.
Luego del huracán, los pobladores sufren una severa crisis sanitaria.
¿Golpeó Matthew más duro a Haití?, se preguntan desde El Espectador. La respuesta es no. “La fuerza con que llegó a la isla no era mayor que la que tenía en su recorrido previo. El problema, explican expertos, es que en Haití los desastres naturales suelen dejar más víctimas por cuenta de la pobreza, la falta de planes de prevención y el cambio climático. Así es: para sobrevivir, los haitianos han acabado con la mayoría de recursos naturales, dejando el país vulnerable a los fenómenos de la naturaleza”, afirman en el trabajo periodístico.
En República Dominicana y Cuba las víctimas no superaron los 20 fallecidos y los daños materiales fueron muy inferiores. Por ello recalca el medio neogranadino: “Las dinámicas de infraestructura y medioambientales están entrelazadas en un círculo vicioso, con desafíos políticos y económicos”, al citar a Alex Fischer, director asociado del Programa de Investigación y Política de Haití.
Haití es el país más pobre de América, con el 80% de su población por debajo de la línea de pobreza (54% vive en la pobreza extrema), una economía de subsistencia, las remesas recibidas de migrantes representan el 40% de su PIB. Este país ocupa el puesto 149 de 182 países según el Índice de Desarrollo Humano y —de acuerdo con la organización Transparencia Internacional— es el país más corrupto de América Latina, junto con Venezuela.
En el 2010 un terrible terremoto destrozó la isla.
Un reciente estudio de Naciones Unidas señala que es el país con mayor número de decesos originados por catástrofes naturales, “tanto en términos absolutos como en proporción a la talla de su población”. El estudio precisa que un 90% de los decesos de los últimos 20 años en catástrofes naturales se registraron en países de ingresos pobres o intermedios. “Los países con ingresos altos registran enormes pérdidas económicas con las catástrofes naturales, pero en los países con ingresos bajos la gente lo paga con la vida”, afirma Ban Ki Moon, secretario general de Naciones Unidas.
Otro de los elementos que tiene en contra la isla caribeña, a parte de la miseria y la poca preparación para enfrentar los embates de la naturaleza, es la ubicación geográfica. Expertos que declararon a The Guardian destacaron que los desastres naturales que ha sufrido el país han generado gran retraso en su desarrollo y explicaron que su vulnerabilidad geográfica obedece a sus grandes franjas costeras; por lo cual, está muy expuesta ante los huracanes. “Haití se encuentra ubicado justo en la zona limítrofe entre dos placas tectónicas, la placa del Caribe y la placa Norteamericana, y por eso es una región muy propensa a los terremotos”, afirman.
Antes de sufrir este fuerte golpe propinado por Matthew, la isla aún se reponía del terrible terremoto, de 8 grados en la escala de Richter, que dejó más de 316 mil fallecidos, siendo el siniestro más fuerte del país en los últimos dos siglos.
Según la ONU, Haití es el país con mayor número de víctima en tragedias naturales.
Hay voces que denuncian corrupción tanto de personeros del gobierno como de otras instituciones públicas y privadas, que se han valido de las tragedias para llenar sus cuentas bancarias. En esta oportunidad, en medio del desosiego y la incertidumbre, los propios haitianos piden que la comunidad internacional no aporte fondos humanitarios a través de la Cruz Roja Norteamericana, a la que acusan de robarse al menos 500 millones de dólares donados por la tragedia del 2010. Instan a las personas que deseen colaborar en esta oportunidad a que lo hagan desde una organización haitiana o a través de cualquier otra ong’s que no sea la Cruz Roja.
En estos momentos quien hace frente a esta nueva crisis es un presidente encargado, Jocelerme Privert, ya que el titular dejó el cargo en enero pasado al cumplirse su mandato, pero por distintos motivos internos no se han llevado a cabo las nuevas elecciones, las cuales se han pospuesto al menos en dos ocasiones. La crisis política en Haití tampoco es nueva, en una nación que ha vivido en las últimas décadas dictaduras, encierros de presidentes y rebeliones populares, pareciera que el resurgir no está a la vuelta de la esquina, para continuar siendo por tiempo indeterminado un país arrasado por la miseria y el luto.