Shafiqul Alam/ AFP Abrumada por las deudas, Rawshan Ara decidió seguir los pasos de su familia y vender un riñón, alimentando así un tráfico boyante en Bangladés. Como muchos de sus vecinos de una zona rural pobre, esta mujer de 28 años, madre de una niña, encontró sin problema un intermediario para conseguir un poco de dinero a cambio de su órgano. Asegura que su hermana y su cuñado le advirtieron en febrero que a ellos la operación a la que se sometieron hace dos años les había causado complicaciones médicas. «No soportaba más ser pobre», resumió en el distrito de Kalai, a 300 km al noroeste de Daca, una región donde este tráfico prospera.
«Mi marido siempre está enfermo. La educación de mi hija cuesta cara. Fui a Daca a trabajar en el sector textil o como empleada doméstica. Pero los salarios son míseros», cuenta, negándose a revelar quién ejerció de intermediario. La policía cuenta otra versión. Sospecha que los familiares de la joven la animaron a operarse y a entrar en esta red de donantes que se convierten a su vez en intermediarios para cobrar una comisión por cada reclutamiento. «Sólo este año, 40 habitantes de Kalai vendieron un riñón», informa el jefe de la policía local, Sirajul Islam, a la AFP. Han sido 200 desde 2005. Otros 12 están desaparecidos. Se cree que se fueron a India para ser operados. «Los que vendieron un riñón se convirtieron a su vez en intermediarios en esta inmensa red de tráfico de órganos», afirmó el policía. «Primero acuden a familiares y luego a habitantes de la aldea», explica. Alrededor de ocho millones de bangladesíes sufren de insuficiencia renal y al menos 2.000 necesitan un trasplante cada año. Pero en Bangladesh, la donación de órganos sólo es legal entre familiares. Frente a esta situación, florece un mercado negro entre compradores desesperados y donantes dispuestos a todo con tal de salir de la pobreza. «Esta extorsión enriquece a muchas personas influyentes», afirma Mustafizur Rahman, un nefrólogo bangladesí. Desde el desmantelamiento en 2011 de una red de médicos, enfermeras y clínicas, la mayoría de las operaciones tienen lugar en In
