La primera ministra británica, Theresa May, dijo este sábado que no había «alternativa practicable» al uso de la fuerza en Siria, al anunciar que el Reino Unido se unió a a Francia y Estados Unidos en lanzar ataques contra Siria.
«Esta noche he autorizado a las fuerzas armadas británicas a llevar a cabo bombardeos coordinados y dirigidos para degradar las capacidades de armas químicas del régimen e impedir su uso», dijo en un comunicado.