El primer ministro de China, Li Keqiang, prometió el domingo hacer que el cielo del país vuelva a ser azul y «trabajar más rápido» para abordar la contaminación causada por la quema de carbón.
Sus palabras a los delegados en la sesión inaugural de la Asamblea Popular China reflejan cómo el descontento de la ciudadanía hizo de la reducción de la niebla contaminante, el más visible de los problemas medioambientales del país, una prioridad para el liderazgo.
En un informe ante la legislatura, Li dijo que «la gente está esperando desesperadamente» progresos rápidos en la mejora de la calidad del aire. «Haremos que nuestros cielos vuelvan a ser azules», declaró ante casi 3.000 delegados presentes en el Gran Salón del Pueblo.
Durante el próximo año, el gobierno tiene intención de intensificar su labor para actualizar las centrales eléctricas que funcionan con carbón y conseguir emisiones ultrabajas y conservación de energía, así como para priorizar la entrada de plantas de energía renovables en la red.
