El presidente de Colombia, Iván Duque, negó estar impulsando ante el Congreso una reforma laboral y pensional como lo aseguran los promotores de un paro nacional convocado para el 21 de noviembre, pero advirtió que no permitirá actos de violencia durante la jornada de protesta.
El Gobierno colombiano teme que la protesta desemboque en actos de violencia y en disturbios como los que se registraron en las últimas semanas en ciudades latinoamericanas como Santiago de Chile y La Paz, en Bolivia, en medio de la agitación política que se ha registrado en esas naciones.
“En Colombia entendemos que la protesta pacífica es un derecho, pero también dejamos claro todos que rechazamos la violencia y la incitación a la violencia, no queremos que el país sea incendiado con argumentos de odio”, dijo Duque al término de una reunión con la Comisión de Concertación de Políticas Salariales y Laborales.
El fin de semana circularon por redes sociales mensajes de personas encapuchadas llamando al caos y a la destrucción de los sistemas de transporte público de ciudades capitales durante la jornada de protesta convocada por estudiantes, sectores de la izquierda y sindicatos que aseguran que Duque prepara un “paquetazo” de medidas contra los trabajadores y la clase media.
