Una nueva polémica estalló este martes en Austria, después de que el lunes el ministerio del Interior anunciara que la casa natal de Adolf Hitler iba a ser demolida, una decisión que varios expertos cuestionan.
«La opción de la demolición fue mencionada de manera explícita en la propuesta del gobierno y no fue aprobada por nosotros», dijo Clemens Jabloner, expresidente del mayor tribunal administrativo Austriaco, en un comunicado conjunto emitido junto al historiador Oliver Rathkolb.
El comité defiende en cambio «una reforma arquitectónica profunda», ya que «la demolición iría a favor de la negación del pasado nazi en Austria».
El lunes, el ministro del Interior, Wolfgang Sobotka, declaró al diario Die Presse que la casa será demolida, pero que se conservarán los cimientos y se utilizarán para construir un nuevo edificio destinado a albergar alguna instancia administrativa o a una organización de beneficencia.
