CIUDAD DE MEXICO (AP) — El presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, volvió el jueves a intentar controlar el descontento por el alza de los precios de la gasolina y los efectos del inminente inicio de la administración Donald Trump, que insiste en construir el muro fronterizo y alentar la salida de fabricantes estadounidenses de México.
Insistió en lo necesario que era acabar con la subvención de los combustibles que mantenían su precio artificialmente bajo y anunció algunas medidas sociales para favorecer a los sectores más necesitados, como la devolución de ahorros a más de tres millones de jubilados.
Sin embargo, este tipo de iniciativas no parece que vayan a calmar ni el descontento social —ya hubo protestas que, en algunos casos, acabaron con saqueos y varias muertes— ni la caída de la moneda nacional que el miércoles superó la barrera psicológica de 22 pesos por dólar en las casas de cambio después que Trump reiterara su promesa de obligar a México a pagar por un nuevo muro fronterizo.
En distintos discursos a lo largo de la semana, Peña Nieto justificó la polémica medida. Anunció su compromiso para controlar los precios de los productos básicos con el apoyo del sector privado y para modernizar el transporte público y la movilidad urbana. También habló de la puesta en marcha de nuevos estímulos fiscales para fomentar la inversión en 2017.
