El Papa Francisco hizo un llamado el domingo a una respuesta coordinada para ayudar al flujo de personas que está llegando a Europa huyendo de las guerras en Siria e Irak, en momentos en que los países de la región discuten sobre formas de compartir los costos de recibir y mantener a los inmigrantes.
Al dirigirse a la multitud en la Plaza San Pedro del Vaticano, Francisco, quien este mes condenó el sufrimiento de los inmigrantes en la frontera entre México y Estados Unidos, dijo que el «drama» de los refugiados está siempre en sus oraciones.
«Grecia y otras naciones en los sectores fronterizos (de la Unión Europea) están brindando a estas personas una ayuda generosa, aunque necesitan de la colaboración de todos los países. Una respuesta al unísono podría ser efectiva para distribuir la carga de manera justa», dijo el pontífice.
«Para hacer esto, necesitamos impulsar decisivamente y sin reservas las negociaciones», añadió.
