El Papa Francisco nombró el miércoles 28 de junio a cinco nuevos cardenales, todos ellos de fuera de Italia y ajenos al Vaticano, y les instó a ser humildes y a no olvidarse de los refugiados y las víctimas de la guerra, el terrorismo y la injusticia.
El nombramiento de cardenales es uno de los poderes más destacables del papado, pues permite al Pontífice dejar su sello en el futuro de la Iglesia y sus 1.200 millones de fieles. Los cardenales son los asesores más cercanos al Papa en el Vaticano y alrededor del mundo y los menores de 80 años son conocidos como «cardenales electores» porque pueden elegir a su sucesor.
Los nuevos cardenales proceden de Mali, España, Suecia, Laos y El Salvador y los cinco tienen menos de 80 años. Es el primer cardenal de todos estos países, a excepción de España. Con su ceremonia de elevación, conocida como consistorio, celebrada en la Basílica de San Pedro, Francisco ha nombrado ya a casi 50 cardenales electores de un total de 121.
Durante la ceremonia, en la que los nuevos purpurados recibieron su nuevo gorro rojo -conocido como «biretta»-, el Papa dijo que están llamados a ser humildes servidores de los demás y no «príncipes de la Iglesia». Agregó que deben «mirar la realidad» y cuidar de «los inocentes que sufren y mueren como víctimas de la guerra y el terrorismo». Asimismo, deberán combatir «las formas de esclavitud que siguen violando la dignidad humana incluso en la era de los derechos humanos; los campamentos de refugiados que se parecen a veces más al infierno que a un purgatorio; y el descarte sistemático de todo lo que ya no es útil, incluida la gente».
