Egaña había pedido al papa que aceptara su renuncia luego de que en junio del año pasado fue denunciado por abuso sexual de un menor de 1985, hecho que se une a la ola de escándalos por pederastia de centenares de religiosos que son investigados en la justicia chilena y que provocaron una crisis en el seno de la Iglesia local.
El papa acogió la solicitud “por el bien de la Iglesia”, por lo que Egaña fue “excluido del estado clerical y de las obligaciones propias del sacerdocio”, indicó la nota difundida por la Diócesis de Talca, donde cumplía sus funciones sacerdotales en los últimos años.
En agosto pasado, una investigación determinó que las denuncias en su contra eran “verosímiles”, pero dada la fecha en que habría ocurrido el abuso, ya habría prescrito.
Antes de que el papa aceptara su renuncia, los antecedentes habían sido enviados a la Congregación de la Doctrina de la Fe en el Vaticano, entidad que ha indagado las denuncias por pedofilia en contra de sacerdotes.
