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Papa Francisco abriría comisión para diaconado femenino en la Iglesia Católica

El Papa dice estar dispuesto a crear una comisión que analice si las mujeres pueden puede servir como diáconos en la Iglesia católica.

El diaconado tiene como función, entre otras cosas, asistir al obispo y a los presbíteros en la celebración de la Eucaristía y en la distribución de la misma, asistir a la celebración del matrimonio y consagrarlo, proclamar el Evangelio y predicar, presidir las exequias y entregarse a los diversos servicios de la caridad, según el Catecismo de la Iglesia católica, en su canon N° 1570.5.

Desde el Concilio Vaticano II (1962-1965), la Iglesia latina ha restablecido el diaconado «como un grado particular dentro de la jerarquía», mientras que las Iglesias de Oriente lo habían mantenido siempre. Este diaconado permanente, que puede ser conferido a hombres casados, constituye un enriquecimiento importante para la misión de la Iglesia.

En efecto, es apropiado y útil que hombres que realizan en la Iglesia un ministerio verdaderamente diaconal, ya en la vida litúrgica y pastoral, ya en las obras sociales y caritativas. Dentro de la Iglesia católica existen, pues, dos clases de diáconos: Diácono transitorio y Diácono permanente. A continuación una breve explicación de ambos:

Se califica como transitorios a aquellos diáconos a los cuales se les confiere este ministerio por un período limitado de tiempo, que usualmente se inicia luego de culminar sus estudios y se extiende hasta que el ordinario del lugar considera al candidato suficientemente maduro para ser ordenado presbítero (sacerdote) por el Obispo. 

Diácono permanente En el Concilio Vaticano II, se restableció nuevamente el diaconado permanente. Este tipo de diaconado puede ser conferido a hombres casados. El diácono permanente debe ser considerado hombre caritativo, respetuoso, misericordioso y servicial por la comunidad. Es determinación del Obispo exigir que sea casado, y en este caso, la esposa deberá autorizar por medio escrito al obispo la aceptación para la ordenación del esposo (requisito indispensable). Un diácono casado que pierde a su esposa no puede volver a contraer matrimonio, pero sí puede optar a ser presbítero. Quién es ordenado diácono siendo soltero se compromete al celibato permanente.

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