Panamá fortalecerá las medidas de deportación de migrantes irregulares que atraviesen el peligroso Darién, según el anuncio realizado hoy por el país. La crisis migratoria en esta región ha llevado al límite las capacidades de Panamá, por lo que se implementarán diversas estrategias para enfrentar esta situación.
Una de las principales medidas es proteger a las comunidades locales de Bajo Chiquito y Canaán Membrillo, donde los migrantes llegan después de atravesar la selva desde Colombia. Para mitigar el impacto en estas pequeñas comunidades, se moverán los puntos de control y asistencia migratoria a lugares cercanos, donde se construirán espacios para integrar y alojar a los migrantes, evitando así interferir con la vida diaria de los residentes.
Además, se reforzarán las deportaciones y expulsiones de los ciudadanos irregulares que tengan antecedentes penales, a través de vuelos chárter contratados especialmente para este fin. Hasta ahora, Panamá ha deportado a 452 personas desde abril, una cifra reducida en comparación con los más de 350,000 migrantes irregulares que han cruzado la frontera con Colombia.
El Servicio Nacional de Migración implementará medidas de control biométrico en las estaciones migratorias del Darién para identificar a las personas con antecedentes penales. Estas medidas se suman a la asistencia médica y alimentaria que Panamá ya proporciona a los migrantes en esta región, en una operación que ha requerido una inversión de casi 70 millones de dólares en los últimos años.
