Los padres de un bebé en estado terminal perdieron la última etapa de su batalla legal para retirarlo de un hospital británico a fin de que reciba tratamiento en Estados Unidos, después que una corte europea ratificó fallos anteriores de que se debe desistir de mantenerlo con vida por medios artificiales.
Charlie Gard, de 10 meses, padece un trastorno congénito cerebral raro que no le permite mover brazos ni piernas o respirar sin ayuda.
Chris Gard y Connie Yates querían que los médicos mantuvieran artificialmente con vida a Charlie hasta poder someterlo a un tratamiento experimental en Estados Unidos.
Pero la Corte Europea de Derechos Humanos, con sede en Francia, ratificó los fallos de tres tribunales británicos de que el tratamiento, y los sufrimientos del bebé, le provocarían “daños significativos”. Médicos especialistas han dicho que la terapia propuesta no ayudaría a Charlie ni es lo más conveniente para él.
