El Ayuntamiento de Oslo aspira a reducir un 95% sus emisiones de CO2 para 2030, anunció el viernes el gobierno local, que presentó su plan como «la estrategia climática más ambiciosa de todas las grandes ciudades del mundo».
El ejecutivo local, formado por laboristas y ecologistas, no indicó cuánto costaría poner en marcha estas drásticas reducciones, calculadas en relación a 2009, que desveló justo un mes antes de las elecciones municipales.
Entre las medidas planteadas, la alcaldía quiere que todos los vehículos individuales que circulen en sus carreteras en 2030 sean «limpios», aunque tampoco mencionó que se vayan a prohibir totalmente los vehículos que funcionan con combustibles fósiles.
En partes de mercado, Noruega, el mayor productor de hidrocarburos de Europa del Oeste, es el primer país del mundo en el sector de los autos eléctricos. El país escandinavo aspira a que en 2025 todos sus vehículos nuevos tengan cero emisiones.
