La violencia en el noroeste de Siria desplazó a más de 38.500 personas en lo que va de septiembre en medio de una escalada de «hostilidades» en la provincia de Idlib, blanco de los bombardeos del régimen y de su aliado ruso, anunció este jueves Naciones Unidas.
La ONU se prepara para brindar ayuda a 900.000 personas, declaró por otro lado Panos Moumtzis, coordinador humanitario regional de la organización para la crisis siria durante una rueda de prensa.
Situada en el noroeste sirio, en la frontera de Turquía, la provincia de Idlib y los territorios insurgentes adyacentes fueron en los últimos días blanco de bombardeos con artillería por parte del régimen y ataques aéreos de Moscú.
«Entre el 1 y el 12 de septiembre, las informaciones disponibles señalan que el fuerte aumento de las hostilidades y los temores de una nueva escalada condujeron al desplazamiento de más de 38.500 personas», señaló la Oficina de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA).
